Cuenta de pérdidas y ganancias

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Hoy introduciremos la cuenta de pérdidas y ganancias, uno de los estados contables más importantes de una empresa donde se define el rendimiento de la empresa en un periodo. Para ser capaces de hacer predicciones sobre futuros beneficios o estimar el valor de la empresa, entender este estado contable es vital. Veremos los principales componentes de la cuenta de pérdidas y ganancias y cómo funcionan.

En la cuenta de pérdidas y ganancias se muestra el rendimiento económico o financiero de una empresa en un periodo. La forma más simple de definirlo sería:

Ingresos – Gastos = Beneficio neto

Sin embargo, tal y cómo comentamos en el post sobre los estándares a la hora de hacer reportes financieros, es importante agrupar los elementos similares y separar los diferentes. Para ello, esta cuenta se divide en varias partes y ofrece distintos beneficios. Según el GAAP y el IFRS (si no sabes qué son el GAAP y el IFRS mírate esta entrada) la cuenta de pérdidas y ganancias, y el estado de otros resultados integrales pueden ser presentados juntos o separados, y en caso de hacerlo juntos recibiría el nombre de estado de resultado integral.

Una vez aclarado esto, vamos a definir los componentes de este estado contable. Por un lado, tenemos los ingresos, es decir, todo el dinero que entra en la empresa en un periodo determinado principalmente por la venta de unos productos o por la prestación de servicios o por ambas. En caso de que a estos ingresos se le deduzcan unas provisiones por devoluciones los ingresos recibirán el nombre de ingresos netos. En el lado contrario tenemos los gastos, que serían todas las compras inversiones o, en general, salidas de dinero que una empresa tiene en un periodo determinado. Estos gastos pueden ser clasificados o por su naturaleza o por su función. Un ejemplo de clasificación por naturaleza sería agrupar los gastos de amortización de las maquinarias y de los inmuebles, poniéndolos como Gastos de amortización, obviando la función de cada uno de los activos. En caso de que se agrupe por su función, un ejemplo sería agrupar todos los gastos relacionados con la producción juntos (materias primas, personal, amortización de maquinaria, etc.) llamándolo Coste de ventas.

La empresa puede también ganar dinero a través de la venta de otros activos, a pesar de no tratarse de su negocio principal, por ejemplo, una empresa que se dedica a fabricar y vender zapatos podría vender una de sus máquinas por querer reemplazarla por otra, y obtener una plusvalía en esa venta. O, al contrario, podría ser que perdiera dinero con esa venta. Para saber si la empresa gana o pierde dinero, tendrá que comparar el precio al que lo ha vendido, con el valor en libros, es decir, el valor de ese activo en el balance (si todavía no sabes cómo funciona el balance mírate esta entrada). Esta pérdida o ganancia también se incluye en ese beneficio neto, minorándolo si es una pérdida o aumentándolo en caso de ser una ganancia.

Generalmente, el formato utilizado por las empresas a la hora de utilizar este estado contable es el siguiente:

Ventas – Coste de esas ventas = Beneficio bruto – Gastos generales, administrativos y de ventas – Gastos de amortización = Beneficio operativo – Intereses de deuda = Beneficio después de intereses – Impuestos = Beneficio neto.

En futuras entradas hablaremos de métodos de análisis de estos resultados a través de ratios y variaciones.

Ahora que ya entiendes cómo se compone este estado contable, vamos a profundizar un poco más, hablando sobre cómo se deben reconocer tanto los ingresos como los gastos. Primero hablaremos de cuándo se debe reconocer un ingreso y cómo. En el caso en que un activo se venda recibiendo en el momento de la venta el dinero (que se pague en el momento) el ingreso se reconocerá en el mismo instante del intercambio. Por otro lado, si la venta se hace a crédito, es decir, el cliente tiene una deuda con nosotros por esa venta, el ingreso también se puede reconocer en el momento de la venta, pero se creará un activo nuevo en el balance que reflejará ese crédito. También puede darse la coyuntura de que el cliente nos pague por adelantado, en este supuesto tendremos que crear un pasivo en nuestro balance que refleje esa deuda que tenemos nosotros con el cliente por valor del bien o servicio comercializado, y reconoceremos el ingreso en el momento se cancele esa deuda a través de la entrega del bien acordado o de la prestación del servicio acordado. Finalmente, se puede dar un caso especial en el que se acuerde una venta, pero cuyo intercambio sea imposible en el momento que se acuerde, por ejemplo, una constructora vende unos pisos que todavía están en construcción. De ser así, la empresa no puede reconocer ese ingreso, ya que todavía no se ha hecho el intercambio entre el bien y un activo (dinero o crédito del cliente). Para definir claramente cuándo se puede o no reconocer un ingreso, el IASB y el FASB han convergido sus estándares estableciendo 5 pasos que se deben cumplir:

  1. Identificar el contrato de venta con un cliente.
  2. Identificar los compromisos de las dos partes (el vendedor se compromete a entregar el activo o a prestar el servicio y el comprador se compromete a pagar por ese activo o esa prestación).
  3. Determinar el precio de la transacción.
  4. Comprobar que el precio de la transacción coincide con los compromisos de las dos partes.
  5. Reconocer el ingreso en el momento se satisface el compromiso acordado.

Con estos 5 pasos se pueden reconocer todo tipo de ingresos desde los más sencillos como los pagados en el momento hasta los más complejos como los contratos de largo plazo.

Una vez aclarado el reconocimiento de los ingresos, vamos a pasar a definir cuándo y cómo se reconocen los gastos. A diferencia de los ingresos, los gastos son más complejos de reconocer, aunque todos basan su reconocimiento en el principio de coincidencia, es decir, que todos los gastos asociados a unos ingresos deben reconocerse en el mismo periodo en que se reconocen los ingresos. Por ejemplo, supón que adquieres unas materias primas este año, pero debido al proceso de producción no puedes vender hasta el año que viene (suponemos también que el reconocimiento de este ingreso es en el mismo momento de la venta), en este caso el gasto se reconocerá en el mismo momento de la venta, es decir, en el periodo siguiente al que se compró. Hasta entonces, estas materias primas figurarán en nuestro balance como activos, no como gastos en nuestra cuenta de pérdidas y ganancias. Como excepción, existen algunos gastos que no pueden vincularse directamente a ninguna venta, véase, material de oficina, en este caso se reconoce en el mismo periodo en el que se adquiere. Aunque la teoría parece sencilla, su aplicación resulta ser algo compleja. Para facilitar al máximo las cosas, existen unos métodos estandarizados para ciertos tipos de gastos con el fin de que se cumpla este principio. En primer lugar, vamos a hablar de los gastos de inventario, es decir, la compra de materias primas o de materiales. Resulta difícil saber qué materia prima ha sido usada para cada activo vendido y hacer que coincidan, para eso se desarrollaron 3 métodos.

  • Metodo FIFO (First-in, First-out): Este método reconoce como gasto primero los primeros ítems (materia prima, material o lo que sea) comprados (los primeros en entrar son los primeros en salir). Por ejemplo, yo voy comprando materias primas durante todo el año para la posterior venta de zapatos al año siguiente. En este caso, el gasto que se reconocería a las primeras ventas sería el correspondiente al de las primeras compras de materias primas, al coste de estas materias primas (si todas las materias primas cuestan lo mismo durante todo el año, el efecto es inexistente).
  • Método LIFO (Last-in, first-out): Este método funciona al contrario que el FIFO, reconociendo como gasto primero los últimos ítems comprados (los últimos en entrar son los primeros en salir). Siguiendo el ejemplo de la venta de zapatos, usando este modelo el gasto en el momento de la venta sería el coste de las últimas materias primas compradas, no el de las primeras como ocurría en el supuesto anterior.
  • Método de coste medio ponderado: Este método es el más sencillo de todos, consiste en calcular la media ponderada de los ítems comprados y reconocer el gasto por valor del coste medio en el momento de la venta. Este es el más utilizado por su facilidad e imparcialidad a la hora de usarlo.

Sin embargo, dependiendo de los estándares de los organismos de estandarización, habrá métodos que se podrán usar y que no. Por ejemplo, el FIFO y el coste medio ponderado están permitidos en los estándares del GAAP y el IFRS. Sin embargo, el LIFO está permitido en el GAAP, pero prohibido en el IFRS.

Otro tipo de gasto que tiene unos tratamientos especiales son los gastos de depreciación. Para reconocer este tipo de gastos tenemos también diferentes métodos:

  • Amortización lineal: Este método permite contabilizar un gasto constante en el tiempo durante la vida útil del activo amortizable. Su aplicación es la más sencilla y se aplica a la mayoría de los activos.
  • Amortización acelerada: En ocasiones, los activos se amortizan más en los primeros años, por lo que para aplicar el principio de coincidencia el gasto en amortización tendrá que ser mayor en los primeros años y menor en los últimos años. Un ejemplo de activos que se amortizan así son los préstamos bancarios.

La empresa tendrá que elegir qué métodos usa a la hora de reconocer sus gastos y ser consistente en el tiempo, cumpliendo con una de las características que se deben obedecer a la hora de preparar los estados contables: la consistencia (ver más sobre esto aquí). En ocasiones puede suceder que la empresa cambie sus políticas de valoración o sus estimaciones. Cuando una empresa cambia sus estimaciones, por ejemplo, a la hora de definir la tasa de amortización de un activo, la empresa aplicará la nueva tasa de amortización en los periodos siguientes, sin hacer ningún cambio. En cambio, si la empresa cambia sus políticas de valoración, por ejemplo, de inventarios, será necesario hacer un ajuste retrospectivo.

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