El balance

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En entradas anteriores explicábamos la cuenta de pérdidas y ganancias, un estado financiero que nos muestra el rendimiento de la empresa en un periodo corto de tiempo. En esta ocasión vamos a ver lo que podríamos llamar como “una foto de la situación de la empresa”. El balance muestra a los usuarios la estructura de la empresa de forma clara y ordenada, de forma que -con los conocimientos necesarios- podemos con unos pequeños cálculos ver la situación de la empresa. Podríamos comparar el balance como una radiografía de nuestro cuerpo, a ojos de inexpertos es difícil saber si hay algo roto, pero un médico ve de inmediato dónde está el problema. Hoy vamos a aprender a leer el balance para posteriormente aprender a analizarlo.

Estructura del balance

Existen distintas formas de ver la presentación del balance, sin embargo, siempre tendrá que tener unos componentes mínimos y, en general, su estructura suele ser similar.
Los componentes que observaremos son:
– Activos
– Pasivos
– Patrimonio neto
Además, la suma de los activos tiene que ser igual a la suma del pasivo y el patrimonio neto SIEMPRE. Esto lo entenderás mejor más adelante cuando expliquemos cada uno de estos componentes, pero básicamente esto es así porque por definición el patrimonio neto es la diferencia entre el pasivo y el activo, por lo que esta igualdad siempre se cumplirá independientemente del valor que tomen los activos y los pasivos.

Activos

Los activos sería aquello que la empresa posee, es decir, todo lo que está bajo su propiedad y que utiliza para ejercer su actividad económica. Aquí podemos encontrar desde los edificios que pueda poseer, los vehículos, el dinero en efectivo o incluso derechos de cobro como, por ejemplo, una crédito prestado a un cliente.
Para presentar los activos, el IFRS y el US GAAP exigen a las empresas presentar por un lado los activos corrientes y por otro, los activos no corrientes.
En activos corrientes encontramos el dinero que tiene la empresa o aquellos activos que le generan dinero en un corto plazo -menos de 1 año o ciclo económico-, es decir: mercaderías, créditos a clientes, materiales necesarios para generar mercaderías, entre otros. Generalmente estos activos suelen ser ordenados de mayor a menor liquidez, siendo lo más líquido el efectivo.
Por otro lado, los activos no corrientes serían aquellos que la empresa poseerá durante más tiempo para poder desarrollar su negocio. Hablamos de la maquinaria necesaria, inmuebles, terrenos, vehículos, etc.

Veamos ahora cuáles son los principales activos corrientes y no corrientes que nos podemos encontrar.

ACTIVOS CORRIENTES
  • Efectivo: Este es el activo más liquido que posee una empresa, con él puede hacer cualquier operación relacionada con su negocio como adquirir materias primas o invertir para continuar creciendo.
  • Valores negociables: Aquí encontraríamos inversiones negociadas en los mercados financieros como bonos o acciones de otras empresas. Estos activos son menos líquidos, ya que con ellos no se pueden realizar transacciones relacionadas con el negocio de la empresa, pero son fácilmente convertibles a efectivo.
  • Créditos por cobrar: Los créditos son deudas que tienen los clientes De los activos corrientes podríamos decir que este es el menos líquido, ya que -en principio- no se puede convertir en efectivo cuando la empresa quiera, sino que tendrá que esperar a que este crédito venza para que el cliente le dé el dinero. En general veremos el valor realizable neto de este activo, es decir, se deducirán aquellos créditos cuyo cobro es dudoso por la situación financiera del cliente.
  • Inventario: En el inventario se encuentra el valor total de los bienes listos para la venta que tiene la empresa, este activo es el menos liquido de todos, puesto que para que pueda ser convertido en dinero es necesario que se vendan. En las empresas manufactureras podemos encontrar un desglose de estos activos en activos finalizados, activos en construcción y materiales. El valor de estos activos se determinará por el mayor valor entre el coste y el valor neto realizable. Para valorar estos activos por su coste, los métodos más comunes son el FIFO y el LIFO -explicados previamente en la entrada de la cuenta de pérdidas y ganancias-. El valor neto realizable será el valor de venta menos los gastos necesarios para realizar esa venta. El mayor entre estos dos números tendrá que ser el que encontremos en el balance. Este tema es algo complejo, ya que podemos encontrarnos con distintos escenarios, por lo que dedicaremos una entrada especialmente para ello.
  • Otros activos corrientes: Aunque estos son menos comunes de encontrar desglosados, debido a que generalmente aparecen como simplemente Otros activos corrientes, en las notas del informe siempre encontraremos el desglose, por lo que es necesario entender qué nos podemos encontrar. Por definición, entendemos otros activos corrientes como aquellos que podrían no materializarse si son mostrados de forma independiente. Por ejemplo, un adelanto del pago a un proveedor genera un activo en nuestro balance pero que no puede ser clasificado en ningún tipo de activos.
ACTIVOS NO CORRIENTES
  • PPE: Estas serán las siglas por las que llamarán a los edificios, terrenos y maquinaria, agrupando todos estos activos en la cuenta Property, Plant and Equipment o PPE por sus siglas. Son aquellos activos empleados en la producción de los bienes que la empresa distribuya y el valor de estos activos podrá diferir en función de si el balance sigue las indicaciones del IFRS o del US GAAP, ya que en el primer caso la empresa podrá valorar estos activos bien por el método del coste o método de revalorización, mientras que en el caso de que se presenten siguiendo el US GAAP solo podrán ser valorados por el método del coste. El método del coste consiste en valorar al activo por su coste de adquisición más todos los costes provenientes de dicha adquisición, eliminando la amortización acumulada y cualquier tipo de revalorización que sufra, este tema lo trataremos más adelante. Por otro lado, el método de revalorización solamente tendremos en cuenta el valor de mercado del activo reduciéndole su amortización acumulada.
  • Inversiones inmobiliarias: Tal y como dice el nombre, estos activos serán aquellas inversiones inmobiliarias que aporten rentas a la empresa. En cuanto a la valoración de estos activos, US GAAP no ha establecido ningún estándar, mientras que según el IFRS estos activos pueden ser valorados bien por el método del coste o por el valor de mercado (similar a PPE).
  • Activos por impuestos diferidos: En ocasiones, los impuestos que hemos pagado durante el año resultan ser superiores a los que realmente deberíamos haber pagado, generando así un activo en la empresa por valor de esa diferencia y que supone un derecho de cobro de las entidades fiscales locales por ese importe. Generalmente, esto ocurre cuando las pérdidas o ganancias son reconocidas después de que los impuestos hayan sido deducidos.
  • Activos intangibles: Aunque suene lógico, los activos intangibles son aquellos activos que posee la empresa que no son materiales, hablamos de patentes, programas informáticos, concesiones, etc. Podemos diferenciar dos tipos de activos intangibles, por un lado tendríamos los activos intangibles identificables que serían aquellos que pueden ser adquiridos (marcas, patentes, entre otros), y por otro lado tenemos los activos intangibles no identificables, donde encontramos principalmente el Goodwill. Este activo puede aparecer tras la adquisición de una empresa cuando el precio pagado por esta es superior a su valor neto (activos menos pasivos). En general se entiende este activo como la reputación o las expectativas de la empresa comprada, ya que se ha pagado una plusvalía por ese valor neto. Para valorar estos activos, el IFRS ha establecido que aquellos activos intangibles que hayan sido adquiridos deberán reflejarse en el balance valorándolos por el método del coste o por el método de revalorización. Por su parte, el US GAAP permite valorar estos activos usando únicamente el método del coste.

Esto sería todo lo que vamos a ver hoy sobre los activos, en futuras entradas veremos más en detalle cómo se amortizan dichos activos, consecuencias de elegir unos métodos de valoración frente a otros y algunas peculiaridades más.

Pasivos

Si los activos era aquello que la empresa poseía, los pasivos son aquello que la empresa debe. Generalmente, un pasivo tiene una contrapartida en los activos, por ejemplo un préstamo bancario supone un pasivo pero también un mayor efectivo o una compra de mercaderías a crédito supone una deuda con el proveedor pero también un aumento en el inventario. Al igual que ocurre con los activos, es necesario diferenciar entre pasivos corrientes y no corrientes empleando la misma lógica, aquellos que vayan a ser modificados en un ciclo económico o en un año (eligiendo siempre el mayor de estos dos) se incluirán en pasivos corrientes mientras que los más a largo plazo aparecerán en los pasivos no corrientes.

PASIVOS CORRIENTES
  • Cuentas por pagar: Resulta muy común que las empresas se endeuden con sus proveedores cuando compran mercaderías o materias primas. Cuando esto ocurre aparece en el balance de la empresa un pasivo en este apartado.
  • Letras por pagar: Pongamos un ejemplo cotidiano para explicar esto. Supongamos que nos hemos comprado un coche y que el préstamos que nos han concedido vence en 4 años, pagando el 25% del importe total cada año. Esta situación genera dos apartados distintos, por un lado tenemos una deuda a largo plazo y, por tanto, no corriente por valor del coche -digamos 20.000€-, y por otro lado tenemos una deuda a corto plazo y, por tanto, corriente por valor de ese 25% que tendremos que pagar este año -siguiendo el ejemplo sería 5.000€. Pues en este apartado encontraremos esa parte de la deuda a largo plazo pero que debe ser pagada en el corto plazo, es decir, los 5.000€.
  • Pasivo acumulado: Aunque su traducción no es la más correcta, en este apartado encontraremos aquellos gastos que han sido reconocidos pero que todavía no han sido devengados. Siguiendo el ejemplo anterior, supongamos que el préstamo tiene unos intereses. Esos intereses son gastos con los que ya contamos y que por tanto tienen que ser reconocidos. Sin embargo, todavía no han sucedido, por lo que necesitamos apuntarlo como un pasivo que tiene la empresa por valor de esos intereses.
  • Ingresos anticipados: Si anteriormente en los activos teníamos un apartado de gastos anticipados en los que incluíamos aquellos pagos que nosotros habíamos adelantado, generando así un derecho en nuestro balance. Pues en el pasivo ocurre lo mismo pero en lugar de adelantar nosotros el pago, nos han adelantado a nosotros un pago surgiendo así una obligación en nuestro balance.
PASIVOS NO CORRIENTES
  • Deudas financieras a largo plazo: Aplicando el ejemplo de la compra del coche, en este apartado encontraremos la deuda a largo plazo restante de la empresa. Y digo restante porque evidentemente si el préstamo total es de 20.000€ pero 5.000€ serán pagados este año, nuestra deuda a largo plazo será de 15.000€. Encontraremos también todo tipo de deuda a largo plazo, por ejemplo con el banco o con algún proveedor.
  • Pasivo por impuesto diferido: Sería el caso contrario al que nos encontraríamos en los activos por impuesto diferido visto anteriormente. En este caso, el importe que deberíamos haber pagado ha sido superior al que hemos pagado, generándonos así una deuda con las entidades fiscales locales.

Esto sería básicamente todo lo que necesitamos saber sobre los activos y los pasivos para poder entender y analizar correctamente el balance de una empresa. En la siguiente entrada hablaremos sobre el patrimonio neto de la empresa y de algunos ratios que nos serán muy útiles para analizar este estado contable.

Conclusión

El lector deberá ser capaz de:

  1. Conocer la estructura de el balance de una empresa
  2. Comprender qué son los activos y qué tipos hay
  3. Comprender qué son los pasivos y qué tipos hay

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